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Xi Jinping, posiblemente el nuevo Mao

27/02/2018 13:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Xi Jinping lleva camino de convertirse en un autócrata al estilo de Mao Zedong. En un intento de perpetuarse en el poder, está a punto de derogar la norma que impide que el presidente de China ocupe el poder por más de 10 años

Mao Zedong, quien fuera llamado «El Gran Timonel», gobernó China entre marzo de 1943 a septiembre de 1976, la friolera de 33 años. Durante más de 30 años de autocracia, se cometieron auténticos desmanes.

La primera de esas tropelías fue lo que se denominó el Gran Salto Adelante, que básicamente consistió en una estrategia para convertir a China en una gran potencia, cosa que visto desde la perspectiva del siglo XXI, se consiguió.

Sin embargo, los esfuerzos y penalidades que tuvo que sufrir el pueblo chino, son difícilmente mesurables; para lograr divisas a partir de la venta de productos agrícolas, en esos momentos China vivía fundamentalmente del y en el campo, millones de chinos sufrieron hambrunas sucesivas.

Otro de los «productos» de la dictadura de Mao, en los estertores de su Régimen, fue la «revolución cultural», un intento desesperado de mantener el poder, y que descabezó a las clases ilustradas chinas, enviándolos al campo, donde eran explotados y masacrados por los denominados «guardias rojos».

Un nuevo mandarín

Los nuevos cambios legislativos que en breve serán ratificados por el máximo órgano de expresión política del PCCh, va camino de la entronización el todavía presidente de China.

Todos los indicadores en la política china, anunciaban ya que Xi Jinping podía llegar a disponer, en poco tiempo, de un poder omnímodo, que se podría equiparar el que detentó durante más de 30 años Mao Zedong.

Tendrá que ser el Comité Central del Partido Comunista Chino y la Asamblea Popular Nacional, los que ratifiquen el cambio de estatus de este apparatchik, hijo de Xi Zhongxun, uno de los fundadores de la guerrilla comunista que luchó contra el Kuomingtang.

Un líder en manos de los aduladores

Aunque, inclusive con una censura férrea, las redes sociales se han rebelado ante este nuevo liberticidio perpetrado por el PCCh, ninguna de esas críticas ha llegado, al que sería posible que se aplicase el término de «amado líder».

Xi Jinping vive en una burbuja, rodeado de una cohorte de aduladores dedicados a alegrar los odios del mandatario, algo que ya vivió China durante el «reinado» de Mao Zedong, y fue precisamente eso lo que le llevó a cometer un error tras otro.

Es muy posible que el nuevo Régimen, que imponga Xi Jinping, se parezca al de Mao Zedong, y que dinamite todos los controles y contrapesos, que hasta ahora hacían que el líder del país tuviese que rendir cuentas, al menos ante los órganos de control del PCCh.

Un partido que toma como rehenes a toda la sociedad

Los cambios que se han introducido mientras Xi Jinping ha sido secretario general del PCCh, son de gran calado y solo el tiempo será capaz de calibrar su alcance.

Además de haber creado una ideología propia, xiísmo lo llaman, que se ha convertido el ideario del Partido Comunista Chino y del Estado, uno de los cambios de más calado, es que hacen a la población china, a toda, súbditos del partido.

La poca pluralidad que había dentro del, no lo olvidemos, partido único, se ha esfumado con una nueva ley, cuyos impulsores la defienden como un instrumento para mejorar la gobernanza de todos los chinos.

Si por algo se han caracterizado los diez años de gobierno de Xi Jiping, es por un claro retroceso de las libertades, en un país, como es China, donde no brilla especialmente la libertad de prensa

Un líder plagado de entorchados

Este es uno de los rasgos del nuevo gobernante; nos referimos en la necesidad de mostrar que Xi Jinping rebosa de nombramientos, reales y honoríficos, que buscan, al menos así lo parece, dotar de legitimidad al nuevo gobernante.

Esto choca con lo que ha sido, durante décadas, la praxis de muchos de los mandatarios chinos, cuyo poder estaba justificado por su propia acción de gobierno.

Deng Xiaoping, el que gestó la China que conocemos actualmente, con el poder en manos del PCCh, pero con una economía plenamente de mercado, nunca, durante todos los años que gobernó, tuvo que acudir a la adulación artificial o a encadenar títulos más o menos honoríficos.

La clave, el encadenamiento de mandatos

Ese es el cambio de mayor calado que pretende lograr la camarilla que sustenta al que fuera secretario general del Partido Comunista Chino, y que no es otra que terminar con la norma por la que el presidente no puede encadenar más de dos mandatos, esto es, 10 años en el gobierno.

Esto, en caso de lograrse, va a romper los delicados equilibrios entre las distintas «familias» que conviven en el partido que fundase, entre otros, Li Dazhao. Son precisamente esos equilibrios los que han logrado una evolución ordenada en los últimos 30 años.

Ese horizonte temporal de 10 años, permitía una renovación del líder, de manera que todas las «familias» con representación en el Comité Central tuvieran, al menos sobre el papel, la posibilidad de ver como sus líderes accedían al poder.

Voces críticas

A pesar de que los que gobiernan el Partido Comunista Chino, están mayoritariamente a lo que dicte el presidente Xi Jinping, incluso cuando eso suponga la perpetuación en el cargo de Jinping y su vicepresidente, no todos comulgan con la medida.

Algunas voces críticas, que no admiten criticar al líder en público, piensan que Xi Jinping quiere convertirse en el nuevo Mao Zedong, y que de lograr derogar la norma que impide que el presidente de China, gobierne más de dos mandatos seguidos o diez años, se habrá retrocediendo treinta años.

Un retroceso en las libertades

Si por algo se han caracterizado los diez años de gobierno de Xi Jinping, es por un claro retroceso de las libertades, en un país, como es China, donde no brilla especialmente la libertad de prensa o las libertades políticas.

Fue Deng Xiaoping, el que estableció un límite de diez años en el gobierno de China, precisamente para evitar que en algún momento, se produjese un nuevo líder mesiánico como lo fuera Mao Zedong.

Pero también otros líderes emergentes

El que parece nuevo gobernante omnímodo, no estará a solo en el gobierno. Como cualquier otro candidato, tiene su propio equipo, que ocuparán los puestos clave del próximo gobierno.

Uno de los miembros del equipo de Jinping, es Liu He, que además de ser uno de las personas de confianza del presidente de China, será seguramente el rector de la política económica del próximo gobierno.

El puesto clave que ocupará Hue, será el de presidente del Banco Central, una institución similar a la Reserva Federal de Estados Unidos. El Banco Central Chino, es el máximo rector de las políticas económicas de China.

Fuente: Wikipedia / Internacional en El País / Opinión en El País / Expansión


Sobre esta noticia

Autor:
Gonzalo Sánchez Del Pozo (96 noticias)
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Tipo:
Opinión
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