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John Sinclair, el amigo de John Lennon, es un dinosaurio de los años 60 y un enamorado de la marihuana

06/09/2016 03:04 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

John Sinclair es un superviviente pero también podría ser un souvenir de los años 60, de la contracultura, de la maría, la música y el punk antes de que se llamara así. Ha sobrevivido a la cárcel, dos años, a dar el nombre a una canción de John Lennon

John Sinclair frecuenta la casa de Gerald Brenan en Malaga. Es lastima que el celebre escritor no viva todavia para verle como es en la actualidad tan diferente del que era en los años 60, pero tan igual en sus costumbres y en su odio por las armas que matan y su amor por la marihuana que segun el no mata. Ha sobrevivido a la cárcel, dos años, a dar el nombre a una canción de John Lennon, a que su historia esté en una sentencia crucial en la jurisprudencia en EEUU, a ser mánager de una banda legendaria, los MC5, a fundar a los Panteras Blancas. Escribió desde dentro lo que Tom Wolfe retrató desde fuera en su Ponche ácido lisérgico. Vestido de negro al lado de una piscina de hotel de costa, aparentemente necesita un bloody mary con mucho tabasco para seguir viviendo con todo su pasado icónico antes de recitar poesía con fondo de guitarra en el festival Spoken Word / Palabras Torcidas, en la casa de Gerald Brenan, en Churriana, Málaga.

Resucitado con el añadido del porro y de 10 pastillas de colores a juego con los bikinis de alrededor, se lanza a hablar de la lucha de los negros, ahora mismo, en EEUU: «Los está matando la policía. Hay que legalizar las drogas e ilegalizar las armas. Pero no va a ser fácil. No quieren desmontar el estado policial. Habría que reconvertirlos. Mi sueño es que registren casas en busca de armas, en vez de drogas». Mientras, él está registrado como paciente médico que precisa marihuana en Michigan. Y le contratan en su dispensario para que cuente allí historias. "Contratado. Está muy bien", dice después de contar que no le importa mucho el dinero, pero que conviene tener algo en la cuenta. Sinclair sonríe cuando se habla de Colorado, donde es legal comprar marihuana: "Allí, las tiendas de marihuana compiten por el mercado, no se pegan tiros como las bandas de traficantes", explica, abrazando el discurso capitalista en ese asunto, aunque, no, no es Sinclair un hippie reconvertido en libertario: "No me interesan. Sí que me ha gustado la campaña de Sanders".Ya no tiene edad para montar un grupo de música con el propósito de derrocar al Gobierno: "Es lo que querían los MC5. Fueron los únicos. Y perdimos. El punk británico ya quería venderse como producto. Mira los Clash. Should I stay or should I go( Me voy o me quedo). Eso es pop, por favor".

Desde que salió de la cárcel, tres días después de aquel festival de música en 1971 en el que John Lennon y Yoko Ono exigieron su liberación, dejó de sentir interés por la música contemporánea. En cambio, su nieta, según se puede descubrir en la dedicatoria de su último libro, se llama Beyoncé. Se encoge de hombros: "Mi hija se crió en el gheto. Era Princesa. En su colegio, era la fanática de Prince". Ahora, el abuelo está por el jazz y los blues. Como cuando era niño. Lleva años con un programa diario en Radio Free Amsterdam. "Lo hago gratis y me divierto mucho". Lo estaba grabando en el cuarto del hotel. Aprovechaba para ensayar un poco: "Con los años, he acabado por desarrollar una actitud en el escenario que está bien". Tiene una voz rota y grave, perilla y bigote teñido de rubio tabaco. En el escenario está acompañado por la guitarra de Mark Ritsema, que también tuvo sus devaneos punk.

Sinclair conoce las limitaciones de la poesía: "Nadie va ya a escuchar un recital de poemas. Pero, con música, es distinto". De vez en cuando ha estado de gira con los Blues Scholars. Los trabajos blue collars -cuello azul, los currantes del sector industrial- son los que han desaparecido en Detroit, una ciudad en la que vive por épocas, como en Ámsterdam y, en Nueva Orleáns: "Se ha recuperado mejor el Nueva Orleáns del Katrina que Detroit de sus problemas. Eso fue un desastre natural. Pero Detroit, no. Aquello fue un desastre sociológico. Un millón de blancos abandonaron la ciudad. Los negros siguen sin tener trabajo o futuro", explica."Obama les pone nerviosos a los republicanos. Es un tipo muy listo. Tenía la esperanza de que legalizara las drogas. Él fumó mucha hierba en la universidad. Pero los republicanos no le han dejado. Quieren las armas, el estado policial. Hasta un muro con México. Menos mal que Obama ha sido capaz de restablecer las relaciones con Cuba», habla Sinclair. Sin música. Sin bloody mary. Queda hierba en la cajita. Acaricia el libro. El dedicado a Beyoncé. Beyoncé Sinclair.

"John Sinclair" es el título de una canción de su amigo, el legendario John Lennon, que fue publicada hace 42 años en el polémico disco "Some Time in New York City". Este trabajo musical, que era el tercero de caracter formal del ex-Beatle, está considerado por la prensa como uno de sus discos mas políticos y controversiales de toda su carrera musical. Es que cada pieza musical tenía una historia detrás, ligada con la protesta ante una sociedad sumergida en la ignoracia, el odio y las guerras. Además STINYC era un disco doble, donde el segundo tenía un par de canciones interpretadas en vivo en un recordado concierto de la UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) hecho en Londres un 15 de Diciembre de 1969 en el Lyceum Ballroom y que marcó el inicio de la carrera solista de este músico tras la caida de The Beatles. Y en su lado B, aparece un registro histórico para cualquier amante del rock: Una Jam Session junto al maestro Frank Zappa y su banda The Mothers of Invention, efectuada un 12 de Junio del año 1971.

Pero la mejor muestra de que este disco no era un simple puñado de canciones para ser consideradas hits desechables estaba en el tema "John Sinclair", que era un discurso musical en apoyo a la liberación de Sinclair, aquel mítico poeta y activista político oriundo de Detroit que en el año 1969 había sido condenado a 10 años de cárcel por microtráfico de marihuana, tras ser pillado con las manos en la masa una noche en que le regaló dos porros a dos bellas damas que en realidad eran agentes de la policia encubiertos. Sinclair, que además era uno de los fundadores de un grupo radical de izquierda autodenominados Panteras Blancas (White Panthers), también tenía su gusto por la música y en especial del rock and roll. Esto se vió reflejado cuando se las dió de manager de la banda MC5 entre 1965 y 1969, dejando a la banda como la bandera cultural de su movimiento politico e ideológico, ya que como en más de alguna vez pronunció: El rock era la música de la revolución.

Pero su detención nunca se olvidó, y con el paso de los meses fueron muchos los activistas políticos que reunieron firmas y promocionaron el abuso de poder que caía sobre el poeta. Incluso, los Panteras Blancas declaraban que había todo un lío político detrás de este caso, ya que por sólo dos porros no podía recaer el peso de la justicia en un pueblo donde, al parecer, la libertad simplemente era una estatua.

Fueron muchos los esfuerzos que se hicieron para sacar a los medios la injusticia que vivía Sinclair. Entre las celebridades que apoyaban esta causa se encontraban el tambipén poeta Allen Ginsberg, la actriz Jane Fonda, y los activistas Jerry Rubin y Abbie Hoffman. Este último, fue quien protestó vehementemente haciendo un "numerito" en plena actuación de la banda The Who en el emblemático escenario del Festival de Woodstock en 1969. En esa ocasión, y sin estar preparado por la producción del evento, Hoffman se paró en el escenario mientras los Who afinaban sus instrumentos, cogió el micrófono y gritó a viva voz: "¡Creo que esto es una mierda! Mientras que John Sinclair se pudre en prisión...". Pete Townshend, que no andaba de buen humor, increpó al activista para que se bajara del escenario e incluso, cuentan las malas lenguas, que intentó atacarlo con la guitarra por intentar politizar el show de su banda en tal mítico recinto.

Tras ese fallido, pero comentado episodio, a mediados del año 1971 los amigos de Sinclair, sumados a los activistas de las Panteras Blancas, decidieron hechar a andar un concierto a beneficio en Ann Arbor, con el fin de recaudar fondos para la familia del poeta y además transmitir el mensaje de las injusticias sociales. Uno de los promotores del evento fue Jerry Rubin, quien era amigo de John Lennon, y además fue quien lo invitó a participar de dicho evento. Las negociaciones con Yoko Ono y John no fueron tan fáciles, ya que la pareja se encontraba en Nueva York dándole duro a la música y además pasaba por momentos muy marcados por la policía por supuesta adicción a las drogas. Pero con el fin de que todo resultara positivo y pudiera contar con el ex-Beatle en el escenario, Rubin decidió ir al departamento de los Lennon con el director de evento, el señor Peter Andrews y Leni Sinclair, esposa del poeta, quien fue la encargada de contarle la historia de vida de su esposo al músico inglés.

John Sinclair ha conocido diversas culturas y las ha digerido bastante mejor que otros norteamericanos

Tras escuchar la historia del condenado, Lennon admitió sentirse identificado con Sinclair, ya que él también se sentía victima de la corrupta policia local. Una vez que llegaron a buen puerto las negociaciones, Lennon les dejó muy en claro que iba a escribir una canción sobre la historia de este personaje, y que no tendrían problemas de utilizarla como himno de la campaña de liberación del jóven oriundo de Detroit. Ellos querían una canción sobre John Sinclair. Así que la escribió casi de manera artesanal. Siempre que alguien le pedía algo él lo hacía. Se sentía capaz de escribir cualquier cosa y ponerle música, sea lo que sea. Pero jamás le gustó esa idea ni ese tipo de trabajo por encargo. Le gustaban más las canciones de inspiración. Nunca más volvería a escribir una canción como esa. mencionaría John en una entrevista del año 1980.

Dos días antes del concierto, específicamente un 8 de Diciembre del año 1971, los encargados del espectáculo llamaron a una conferencia de prensa para señalar que el evento llevaría por nombre The John Sinclair Freedom Rally (Movimiento por la liberación de John Sinclair), y que tendría como invitado a John Lennon. Fue en esa ocasión que aparecieron en la sala John y Yoko, quienes dieron sus impresiones sobre el acto y la causa judicial y además indicaron que tenían ganas de comparecer en el juzgado en ayuda a Sinclair.

Además de Lennon (que era el plato fuerte de este evento), estaban invitados artistas como Stevie Wonder, Bob Seger, Archie Shepp, Phil Ochs y la banda Commander Cody entre otros. Además se daría un espacio para una "performance" a cargo del poeta Allen Ginsberg. Tras esa conferencia de prensa y en cuestión de horas, el evento ya había vendido 15.000 entradas...

El Viernes 10 de Diciembre  se llevó a cabo el tan esperado espectáculo, en la Universidad de Michigan, que contó incluso con un breve discurso de agradecimiento en voz de John Sinclair desde la carcel por medio de una linea telefónica pirata.

Hacia las 3 de la madrugada, aparecieron en escena John y Yoko para interpretar un puñado de canciones, entre las cuáles estaba la mencionada "John Sinclair", que antes de ser interpretada, su autor dedicó unas palabras a la multitud allí presente: "Vinimos aquí no sólo para ayudar a John sino que para poner en la mesa todo lo que está pasando y decirles a todos que la apatía no existe y que podemos hacer algo".

Cabe señalar que en ese concierto los Lennon estuvieron acompañados por Eddie Mottau, Tom Doyle y Chris Osborne en guitarras acústicas, David Peel en bajo artesanal, Jerry Rubin, Frank Lanci y Billy Minelli en la percusión, y Leslie Bacon en los coros.

Pero también hay que mencionar una noticia de lo que había ocurrido horas antes del concierto. Resulta que en una (rara) sesión flash, los legisladores del estado de Michigan anunciaron cambios radicales en las leyes sobre posesión de marihuana, disminuyendo los cargos y las penas carcelarias. Pero la mejor noticia llegó el 13 de Diciembre, cuando tras el pago de una fianza, Sinclair fue liberado de la prisión estatal de Jackson, lo cuál se celebró como un triunfo para los amigos de este poeta y activista, quien tras pasar unas horas con sus seres queridos lo primero que hizo fue llamar a John y Yoko para agradecerles de manera personal el apoyo a esta campaña. En esos días, Lennon y Ono se encontraban trabajando en los Record Plant East Studios el repertorio de su nuevo disco, donde iría incluída la canción.

Dos semanas después, y como un homenaje a este personaje, Lennon decidió interpretar esta canción en el David Frost Show con el fin de promocionar su nuevo trabajo musical que estaba preparando aún pero que ya tenía título en esos días: Some Time in New York City.

 

 


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