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9 poemas de "Memoria de La Palma Edén", 42 años después

18/07/2012 09:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En 1970, con 20 años, gané el premio de poesía Julio Tovar, convocado por la Caja General de Ahorros de Santa Cruz de Tenerife, aquel libro se titulaba Crónica de todos nosotros , y se publicó en 1972, 1973 y 2006. Ahora, 42 años después, con muchas novelas a cuestas, libros de relatos, cuentos para niños, novela negra y ensayos, necesitaba hacer un homenaje a los orígenes. El recorrido por el paisaje y la memoria constituye el primer eslabón de este poemario que intenté fuera intenso y dramático a un tiempo, un canto épico en el cual la economía de lenguaje procura la interiorización. La Palma , la antigua Ben-Awara, es el territorio de un Ulises-Tanausú que explora la vida y recibe parabienes y desencantos. La isla de la infancia viene a ser el Jardín de Edén que sale al paso con su fertilidad y también simboliza el cataclismo del volcán que siempre acecha a los insulares. Aquí dejo nueve poemas del libro (Ediciones Anroart), que será presentado el jueves 12 a las 7 de la tarde en el Espacio Manuel Padorno de la Biblioteca del Estado en Las Palmas (Avenida Marítima).

image 1 Tu nombre viaja con la lluvia en Liverpool, ríos y canales verdeoscuros de las Midlands. Te gustaban las fachadas de ladrillo, los palacetes victorianos, las vidrieras de las catedrales góticas, las chimeneas de las fábricas del XIX, el bed and breakfast pegado al cementerio. Nos hicimos fotos en el molino del río, las granjas en ruinas de las hermanas Brontë, allá en las Cumbres Borrascosas, la tumba de Sylvia Plath en los páramos y colinas derruidas por el tiempo. El otoño llega a ser sublime en las praderas con las primeras nieves, mujeres de mejillas encendidas, guirnaldas en las más altas torres. Pero los días tenían la palidez de un funeral y mi alma huyó -sin avisar- a la isla de San Brandán.

2 Polca de los Enanos: saltarines, burleteros, el ojo engaña.

Mascarones, acróbatas, la Pandorga y el minué, las multitudes.

Alegría elemental, cantantes de gran fama, las loas, el Castillo, y María que es de todos como Dama bienhechora.

Pero los Enanos son la cima, la euforia y la sorpresa. Todo depende de la magia: crees estar vivo pero andas muerto, no en este mundo sino en otro vives y revives, pues el tránsito es veneno tan dulce como azúcar.

3 Fui sin claras naos ni remeros pero llevaba conmigo la Verdad la reconciliación con el origen

Ben-Awara basaltos y dioritas cresterías cabocos hondonadas en ella el aire es dulce y la gente rumia mucho las cosas tiene doble vida pero cree vivir en paz consigo misma esa paz que se confunde con abulia y autocomplacencia.

Tras el cataclismo de las lavas quietud profunda de bosques y precipicios los barrancos y proíses de grandes premoniciones pero la isla se desmorona cada día viento y agua la escarban hasta el hueso los derrumbes la alteran sin cesar no te caigas Roque Idafe pues traerás grandes desgracias

Aridane de sol y platanales cráteres vencidos de viejas erupciones estanques donde el tiempo se escancia reloj de arena espesos laureles de Los Llanos altos miradores en El Paso caballos fufos bailando en Tazacorte

En el Puerto embarcamos rumbo norte cautivo miró Tanausú toda esa costa y lanzó el Vacaguaré de los rebeldes

4 A lomos de La Caldera, en Tinizara, vivía el abuelo. El monte, un pajero, un horno de hacer tejas y una bodega.

Más sobre

Entre el sol y la neblina con ovejas y carneros, cabras y cochinos negros, la guataca y el machete que vino de Cabaiguán.

Siempre con montera para la humedad y el frío, en las noches de enero. En la tenebrosa oscuridad tan solo las corujas, algún mirlo y los espectros. Criaba sus sabandijas, las llamaba de este modo.

Se alimentó de sus cosechas: Cambiaba papas por chicharros, habas por sardinas, trigo por un poco de albacora. Cuando estrenaba el vino había fiestas con mujeres; perdían la cabeza, y por celos acuchilló a un compañero.

De joven fue a Cuba varias veces, La Habana maravilla pero iba al campo. Tenía un aljibe para recoger agua y los frutales que injertaba cada año. Vareaba almendras, cavaba viña, Si lo llamaban por algún requerimiento por veredas de antepasados bajaba al pueblo.

Vivió, ya digo, en desamparo, tan solo veía a los arrieros que subían el Camino Real y sin embargo cumplió 97.

5 El 7 de septiembre por Tijarafe el Diablo brama con pólvora y betún. Chispas y saltos, Lucifer tan atractivo que se afanan en tocarlo. Rancheras en la plaza, todos bailan. Tras la batalla gana la Virgen, triunfa la luz, se retira el monstruo.

En las iglesias de la isla San Miguel tumba a la Bestia.

Pero siempre renace, por eso su aguijón nos pone en pie, y -si fuera posible- nos animaría a gozar la breve dicha.

6 Habana Vieja, Santo Domingo, Maracay, San Juan de Puerto Rico, Florida, Yucatán, San Antonio de Texas, Montevideo y tantas otras. Canarios: pardos esclavos libres para fundar villas del Rey. Con sones y décimas guajiras, perdidos. A Madre Antilla huían los abuelos, Todos volvieron mucho más sabios.

7 La historia concluye, todo listo para el gran mutis por el foro: vienen desastres y epidemias, el sol será una estrella enana, el hombre acabará por extinguirse. Los ríos ya se desecan, las aves migratorias no hallan rumbo, hemos tardado en responder. Cumbre Vieja fractura en mil pedazos toneladas de rocas en el mar, una ola gigante sobre New York inunca el túnel Lincoln, todo arrasa. En las calles más sucias del Bronx, más arriba de la 125, y en el Bowery de Chinatown vagabundos al borde del suicidio. Ya lo advirtió el profeta apocalíptico: Abiertos los siete sellos, convocadas todas las tribus de la Tierra, catástrofes de enormes dimensiones. Cayó un astro ardiendo, se volvió ajenjo la tercera parte de las aguas. Tocó el cuarto ángel la trompeta y fue herida parte del sol, el quinto ángel sonó su aviso. Con saña el ángel sexto desató las plagas -fuego, humo y azufre- y murió el tercio de los vivos. Luego vino un enorme terremoto, y el Universo volvió al caos.

8 Insólito pensar que la luz del Cosmos que contemplamos antes del alba en el Roque, su alto Observatorio, fue antes del Génesis y ya no está. Es lo que me pasa contigo: los álbumes de fotos son agujeros negros a millones de años-luz. Y por más que indago en telescopios tan solo contemplo aquellas maguas.

9 Cansado, el Hombre vuelve a casa. Observa los riscos y las fuentes, tras el aguacero aspira la ruda y el poleo.

Halló el camino de ida y vuelta, Ya no es el tiempo de altos ideales.

Llevaba consigo sus tormentos: quiso hallar a los fusilados en viñedos, calaveras con un tiro entre los ojos.

Igual que una trampa la isla calla.


Sobre esta noticia

Autor:
John Miller (1081 noticias)
Fuente:
blogdeleonbarreto.blogspot.com
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Tipo:
Reportaje
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