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Que no enmudezca la calle

10/03/2018 19:44 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Desde su instauración, el neoliberalismo fue devastador para el feminismo, y seguirán siéndolo si este colectivo desiste en dar continuidad a la movilización social y al cambio político que la situación requiere

 Cuando dejamos atrás el 8M  y las justas reivindicaciones de las feministas  demandando igualdad de derechos, no es un hombre casualmente  sino otra mujer  quien  tras doce  años en el poder, de nuevo, vuelve a tomar posesión   de la Cancillería teutona y del mantenimiento de  la hegemonía de una Alemania que manda absolutamente en esa  Europa cada vez más desigual  por los efectos  de la  doctrina neoliberal  que ella defiende enérgicamente, del mismo modo que  las lacerantes e inexorables  medidas  de acompañamiento.

Percepción que desde la periferia de la UE la masa  progresista ve con desagrado,   si bien  desde la apreciación teutona   hacen una  lectura más halagüeña, la preconizada  por  el “feminismo varonil”, donde las mujeres que desempeñan funciones políticas relevantes se multiplican,  si bien, asumiendo  al sentir  proclamado  por  su mentora, es decir, siendo expresamente adeptas   a la promoción y consolidación del neolibralismo doctrinal  en abierta ofensiva contra  el “feminismo igualitario” defensor de la universalidad de los derechos  civiles y del bienestar social.

Si las integrantes  del  feminismo de vanguardia  buscan ser reconocidas, no pueden  pasar por alto el atroz  asalto que ejerce el neoliberalismo  sobre la democracia, ni tampoco deben olvidar  que  el capitalismo neoliberal es sin ningún género de duda  el dispositivo de mayor opresión para su género, pues las políticas de austeridad que caracterizan la operativa de dicha ideología  aún perjudicando genéricamente a la clase  trabajadora sin distinción de sexo, resulta una obviedad   concluir  que la  repercusión política de su impacto empobrece y subyuga  en mayor medida a las mujeres que a los varones.

Ese exceso  de afección femenina viene inducido  porque la precariedad es en sí mismo el factor determinante  de la   supervivencia del nuevo capitalismo neoliberal sustentado por un mercado laboral  de perfil flexible y salarios de miseria  que a todas luces tiene rostro de mujer y no por casualidad, de ahí que  toda estrategia de defensa deba estar dirigida combatir las políticas neoliberales ya  sean de etiqueta  patriarcal o las impulsadas  actualmente desde Alemania para el conjunto de los países de la Unión,  que como ya queda referido, imparte  con mano de hierro  la Canciller Merkel auxiliada en su quehacer por  su  séquito  germánico  del “feminismo varonil”

Es por eso  que posicionarse públicamente  a favor de la igualdad de género y defender a la vez las tesis del neoliberalismo, sea una actitud de hipocresía  política sin precedentes, al no resultar congruente secundar  la continuidad de  un sistema de explotación y al mismo tiempo posicionarse a favor de los perjudicados por su aplicación. 

Posicionarse a favor de la igualdad de género y defender a la vez las tesis del neoliberalismo, es una actitud de hipocresía política

Quien se niega  a reconocer la existencia  de  simulación de realidad, más que manifestar su    disposición a  plantar batalla en defensa de la<s demandas del colectivo que dicen defender,   están  optando  por establecer conciliación  entre  explotadores y oprimidos, y actitudes tan contradictorias   restan toda fiabilidad política  a sus promotores.

Mal irán las cosas si el movimiento de   liberación de las mujeres se suelta de la mano de  la democracia participativa y de la solidaridad social para enredarse  en una relación  de intereses,  pues de hacerlo pasaría a   ejercer   la función de criada a sueldo del neoliberalismo,   prestándose con ello  a la desregulación financiera y la neoliberalización de la economía, consumando  con ello  un feminismo de mujeres  privilegiadas y elitistas contra  el resto del colectivo femenino, en una actitud    de correspondencia con  las directrices  marcadas desde Berlín  por la más poderosa mujer sobre la faz de la tierra e indiscutible protectora  y líder europea  del neoliberalismo austericida.

Lejos  aportes  positivos,   el modelo neoliberal o fundamentalismo de mercado cocinado en los fogones de la Troika a través de sus "políticas de genocidio", no hace más que generar repercusiones dañosas  en las condiciones de vida de los países de la Europa periférica, como así  vienen a indicar los efectos producidos por la  pérdida de derechos laborales y sociales,   la demoledora disminución  del empleo, la exclusión social y el aumento de la pobreza, contraproducente repercusión que no  solo limita la obtención de las aspiraciones igualitarias del feminismo sino que reproduce  la opresión de género y la servidumbre neoliberal .

Más allá de la teoría del patriarcado,   es Ángela Merkel "la reina sin corona de Europa",quien desde su radical defensa de neoliberalismo, con sus prácticas políticas, está impidiendo la consumación  del   feminismo igualitario. como así lo avala  su permanente negativa  a identificarse con el mismo.

Y eso es así,  aún cuando en su intención de guardar las apariencias  haga un guiño al feminismo en el Día Internacional de la Mujer anunciando la incorporación de más mujeres en la conformación del nuevo   Gobierno alemán.


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Galdo Fonte (344 noticias)
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